jueves, 30 de enero de 2014

El vino, pero en copas de cristal




Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Dijeron que sería una fiesta glamorosa
todo parecía indicar que así sería
hermosos ramos de rosas
por doquier se lucían

Música, risas y alegría llenaban el ambiente
alguien pronto se acercó para preguntarme qué tomar
dudosa -de lo que tenían- me atreví a preguntar
...entre una y otra oferta opté por el vino, que pronto a mí vino

¡Oh!  Cuán grande sería mi sorpresa

al ver aquel preciado líquido, cual despojo, ¡en un vaso de plástico vertido!

Incrédula me quedé mirando fijo aquel insulto

Cómo osan humillarlo así, de esa manera

no amerita ser experto para saber que no se trata de una cosa cualquiera

que al vino una milenaria historia, plena de gloria, le acompaña - igual que a su refinada amiga, la champaña-


donde interviene una serie de elementos importantes,
todo un proceso complejo para su elaboración determinantes

desde la tierra en la que se siembran, cultivan y cosechan con esmero las multivariadas uvas
hasta llegar a las botellas que engalanan nuestra mesa 
todo preparado por expertos con muchísima destreza

Un protagonista fiel, presente siempre en eventos históricos, políticos y familiares,
no puede ser por menos que servido en bellas copas de prístinos cristales!

2 comentarios:

  1. Anónimo1/27/2015

    Así es Miriam, en los detalles esta el éxito de la fiesta, el vino en copa de cristal sino es una runchería como decimos acá, jajaja

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  2. Así es. Una palabra y sé que eres de Panamá, como yo. "Runchería" jajja. No, nada de eso, copita de cristal para su majestad ¡el vino! Chin, chin, a la salud de todos!

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